jueves, 31 de julio de 2014

Corazón.


"No podemos intervenir en la rotación de la tierra, dijo Delaura.
Pero podríamos ignorarla para que no nos duela, dijo el obispo. Más que la fe, lo que a Galileo le faltaba era corazón."


domingo, 27 de julio de 2014

SundayFunday

- Me importa todo una mierda, en serio. Ya no doy más.
- Lo noto.
- Estoy en ese momento en el que agarrás la toalla y la estás por tirar.
- ¿Y por qué no lo tirás?
- Ilusión, supongo.

sábado, 26 de julio de 2014

Pâté recovery.

Hace una semana, en la esquina de Arenales y Esmeralda habían 4 personas mirando hacia un rinconcito del Palacio San Martín. Me acerqué a ver el por qué de las miradas cuando vi un bultito marrón. Habían dejado a un perrito sobre una especie de morral (de esos que son para llevar una notebook) y de tan débil que estaba dormía acurrucado a pesar del frío que hacía. Dos chicas querían llevárselo y todas esperaban confirmación de lugar. Dije que vivía a media cuadra, que lo iba a llevar en ese momento al veterinario y después a mi casa. Eran las 18 pasadas, lo abrigué y fui a la veterinaria más cercana, Pet Shopping. 
Lo atendieron, aproximadamente 60 días de vida, le dieron suero y vitamina B. No había muchas probabilidades de que sobreviviera, tenía mala temperatura corporal, defecaba con sangre, parecía haber indicios de parvovirus y sarna. Tenía que darle pâté recovery para pelear a su desnutrición y  pensé que no iba a comer nada, no tenía fuerzas ni para mantenerse de pie, pero comió muy rápido y desesperado. Quedamos con el veterinario con una visita para el sábado. 
Pasadas 24 hs, ya estaba más lúcido, había largado unos cuantos parásitos, estaba más juguetón y ¡caminaba!. Fuimos al veterinario, más suero, vitamina B y antiparasitario. El alimento seguía siendo el mismo, pâté mezclado con un poco de carne, y 3 días de antiparasitario, más una visita al próximo sábado. Aparecieron a la vista las primeras pulgas, Agostina logró sacarle casi 30 pulgas, pasaron a saludarlo Cecilia y Carolina. 
Entendió que cada vez que abría la heladera, significaba comida para él y comenzó a querer entrar cada vez que dejaba la puerta abierta. Estuvo expresándose con ladridos cuando quería mimos o más comida. Pasó toda la semana tomando mucha agua, recibiendo 5 comidas al día, largando parásitos y cuando la diarrea parecía interminable, empezó a hacerla con más consistencia.
A una semana de haberlo encontrado, su deshidratación desapareció, seguimos peleando contra la marcada desnutrición que tenía, come cables, duerme sobre las zapatillas, ladra cuando quiere algo, camina entre mis piernas, corre cuando le muestro su plato de comida y le gusta que lo mimen en todo momento. 
Hoy, sábado, fuimos a la tercera visita al veterinario. Ya puede comenzar a comer alimento balanceado, en 15 días comienzan las vacunas y en su cola que parecía perdida comenzaron a crecer pelitos de nuevo.

martes, 22 de julio de 2014

Pff.

- ¿Estás borracha?
- No.
- ¿Estás bien?
- Sdiiiii
- Estás borracha.
- Mdofiqj gjajzjajd tauwye hduajwf
- Ok. 


2 horas más tarde.

- TE ANMOOOOOOO




Bleh.

Que desaparezco.

"Yo me fundo tanto con la persona a la que quiero que desaparezco. Soy como una membrana permeable. Si te quiero, te lo doy todo. Te doy mi tiempo, mi cariño, mi entrepierna, mi dinero, mi familia, mi perro, el dinero de mi perro, el tiempo de mi perro… todo. Si te quiero, cargaré con tus penas, saldaré todas tus deudas (de todo tipo, literalmente), te protegeré de todas tus inseguridades, te sacaré de dentro todas esas cualidades que no habías sabido cultivar y compraré regalos de Navidad a toda tu familia. Te daré el sol y la luna. Todo esto y más, hasta que me quede tan machacada y vacía por dentro para recuperar energías que no me quede más remedio que enamorarme perdidamente de otro".
- Elizabeth Gilbert  “Comer , Rezar, Amar”

lunes, 21 de julio de 2014

Otra vez acá.

Cada vez es más fácil encontrarle otra mancha más al tigre. 
Tenía que traducir algo al inglés y no me salía la palabra. 
Le pedí a la oficial de inmigración si podía recordarme la palabra en su escaso español. Nos reímos, bah... yo me reí, en su país decir cajeta no significaba lo mismo que en el mío. 
Me di cuenta que no había limpiado bien el celular y todavía tenía restos de caca de perro. 
No entré en pánico, pasaron tantas horas que ya todo me da igual.
Recibí un mensaje de Whatsapp muy raro. Volví a reír, se lo pasé a Nat, no me dijo nada. Sabía que tampoco podía decirme nada.
Bloqueé el número, no da para boludeces a esta altura de la calentura de enojo que siento. Da igual, me repito unas 7 veces. 
Salgo y veo el sol. 
Mejor me saco la campera, hace calor.
"Vamos a comer algo Andrea, estoy famélica".




lunes, 7 de julio de 2014

La canción de nosotros*

- Tengo frío.
- Ponete así. Me gusta tenerte así.
- La pierna. Acá. Así.
- ¿Estás bien?
- ¿Y vos?
- Muy.
- Ah.
- ¿De qué te reís?
- Para mí, fue una sorpresa. Quiero decir: después. Me parecía increíble que el mundo no hubiera cambiado. Me miré al espejo y yo tampoco había cambiado y me mordía los labios. Quise estudiar y no pude. Quise estar con mis amigas y no pude. Quise escribir cartas, quise trabajar. Quise dormir y tampoco pude.
- ¿De eso te reís?
- No me bañé. Tenía tu olor en todo el cuerpo.
- ¿De eso?
- No, no. Después te digo.
- Ahora.
- No, después.
- No me interesa.
- Entonces te lo digo. Lo bien que me caés. Eso.
- ¿Eso? ¿Y entonces yo?
- ¿Qué?
- Mucho más que eso. Contigo no siento miedo de nada.
- Mirá que no soy una santa. Me como las uñas. Te advierto.
- El miedo es una porquería.
- Y sí. Pero, ¿quién no siente miedo?
- ¿Vos sentís?
- No tires ahí la… No seas chancho.
- ¿Miedo de qué? ¿De que estemos así, como estamos?
- No sé. O sí sé. Siento, como cualquiera.
- Pero juntos, no. Juntos estamos a salvo. Al miedo lo ponemos bajo la suela del zapato y crash: lo aplastamos como a una porquería.
- Oigamé, Pirata. Prometamé, Pirata.
- La escucho. Prometo.
- ¿En serio?
- Sí.
- Nunca vamos a dejar que esto se pudra. ¿Eh? No vamos a permitir nunca que esto se pudra.
- ¿Nada más que eso? Es fácil.
- No.
- ¿No qué?
- No es nada fácil.
- Si usted lo dice.
- Y nunca nos vamos a lastimar. ¿Nos prometemos eso? Es peligroso.
- ¿Dejar el cuero en el alambrado?
- Algo así. Puede ser.
- Tanta alegría. Es un regalo. ¿Por qué nos vamos a joder? No me gusta que te pongas solemne.
- ¿Qué hora es? Uy, hace dieciocho horas que estamos por levantarnos.
- Nos vamos a enfermar.
- Tendríamos que levantarnos.
- Nos vamos a evaporar.
- ¿No íbamos a ir al cine?
- ¿Cuándo fue eso? ¿Ayer? ¿Anteayer?
- ¿No ibamos a bajar a comer?
- Sí. Tendríamos que levantarnos.
- Esto es mejor que Buster Keaton.
- Esto es mejor que todo.
- No hay nada que…
- Ponete así. Así. Me gusta dormir así.
- Vas a dormir.
- No. Zonzo. Quiero que te quedes. Quedate. Quiero.
- Yo también quiero. Cuando era chico, me alcanzaba con querer una cosa con muchas ganas, para que ocurriera. Cerraba los ojos, pensaba con todas mis fuerzas en eso que quería y zácale: ocurría.
- Cuándo yo era chica, lo que quería era un telescopio.
- ¿Uno de esos grandes, que usan los astrónomos?
- Uno enorme. Yo lo había visto en el museo. Como no tenía telescopio, siempre me parecia que se había escapado alguna estrella.
- ¿Y eso te importaba?
- Vivía deseando que se viniera la guerra. Una guerra bien grande, para mezclarme con los japoneses y robarme el telescopio. Alguien iba a romper los vidrios a patadas y yo iba a aprovechar y me iba a escapar corriendo con el telescopio entre los brazos. Pero solita no me animaba.
- Hubieras probado.
- ¿Y vos?
- ¿Yo? Yo era católico, cuando chico.
- ¿Como es creer en Dios Mariano? Nunca creí.
- Como creer en la revolución, me imagino. Te da la misma alegría y la misma sensación de no estar solo. Cuando era chico, yo no sentía miedo nunca. Pero un buen día… No, nada.
- Me gusta escucharte.
- Nada.
- Andá, no seas malo.
- Dame un cigarrillo.
- Esperá, no apagues.
- Quiero decir que un buen día lo buscás y no está. Quiero decir: perdés a Dios como se pierde una cosa. Algo que se cae del bolsillo. Como se pierde un encendedor, así.
- Para mí, Dios era un señor de barba que metía miedo a los demás.
- Para mí no.
- Ya veo.
- Era mucho más que eso, para mí. Todavía no sé con qué se rellena ese agujero.
- Ahora es usted el que se puso solemne, Pirata.
- Puede ser, perdona.
- Pero… Mariano. Estás triste. Te vino la tristeza.
- No.
- ¿No qué?
- No estoy triste.
- Sí estás.
- Sí. Estoy.
- No hay que hablar tanto.
- No.
- Uno no debería.
- Se arruina todo por culpa de las palabras.
- Sí.
- Mirá.
- ¿Qué?
- Los pájaros, en la ventana.
- Hace rato que vienen pasando.
- Se va a venir tormenta, me parece, y nos vamos a mojar.
- Sí. Al irnos, nos vamos a mojar.

*Eduardo Galeano.