miércoles, 9 de abril de 2014

5 sábados.

Una vez más, me encuentro en este aeropuerto.
La última vez, sentí un pequeño temblor. Decían que había sido grande, pero a mí me llamó la atención que alguien decidiera moverme la silla bruscamente.
Ayer pensaba que tendría que hacer un plan de viaje a mis destinos elegidos. Organizar el qué hacer, el dónde comer y cómo moverme. Sin embargo, de alguna manera lo encuentro aburrido y no tengo las suficientes ganas. Una semana antes, estaré preocupándome por todo. Me conozco.
Tengo idea de qué quiero hacer y a qué lugares quiero ir. Qué ver, qué recorrer. Pero no calculé las distancias.
Este viaje lo pensé miles de veces. Ahora que faltan menos de 5 sábados, no se me cae una idea.
Las circunstancias no son las mismas, mi situación es diferente. Las ganas están, claro. Pero mi ansiedad es otra. O capaz tengo la cabeza en otra cosa y por eso todavía no puedo gritar todo lo que quiero.
Me bajó el ánimo sentir la mala onda de muchos. Me alegró la reacción de mis compañeros de trabajo. Eso quería sentir de las personas más allegadas, pero sin embargo no lo sentí. Que se yo por qué.

El otro día leí un cartel en una autopista que decía "All you need is the right kind of love", me reí por lo novedoso. Alguien nos compartía su descubrimiento.

Tengo miedo de aburrirme en Guarulhos, me lo pintaron como el peor aeropuerto de todos. O perder el vuelo. Seguro hablaré de eso en 5 domingos.
Hoy sólo tengo el horario de partida, trataré de tener una to do list londinense para la semana que viene.
O viviré de aeropuertos.

domingo, 30 de marzo de 2014

Con un poco de vodka arriba de la mesa.

Terminó causándome asco.
No poder siquiera estar en el mismo lugar.
Sentir su presencia e irme de la habitación.
Irme de una ciudad.
Irme de un país.
Siempre fui de pensar "Tranquila, no sos vos, es esa persona."
Lo difícil se vuelve intentar.
Hay que dejar de forzar.
Un amigo solía decir a modo de chiste "Lo que es, es. Y lo que no es, no es."
Y me encontré reproduciendo las mismas palabras.

viernes, 14 de marzo de 2014

El que arriesga, gana.

Habíamos tenido una larga charla sobre arriesgarse, sobre ganar, sobre quedarse con el miedo, hasta que me besó.
Se arriesgó con poco a su favor.

Pero no sabía, que la pileta, estaba semi llena.


miércoles, 26 de febrero de 2014

* Borrador 15 de 22. Año 2008

¿Realmente quiero esto?
¿Alguien que me dice que me ama, pero que no lo demuestra? ¿Un amor enfermizo?. 
¿Una relación traumática?.
¿Cómo querer eso a tu lado, si cuándo pudo inventó excusas? 
¿Cómo armar una relación estable si nunca construyó el mismo puente que vos?
Lo curioso es que siempre dije que los terceros iban a tomar más protagonismo que nuestros propios cuerpos. Y no tardó nada en creérselo. 
Ni en años quiso romper esa barrera. Ni cumplir palabras prometidas. Todo desapareció, se las barrió una mínima brisa, seca, que a nadie calmó. 
¿Cómo amar a alguien que te quiere, lejos?
"Te necesito." Pero mejor me quedo en este rincón cómodo y no hago nada para conseguirlo. 
"Te extraño." Mandame un Mail, este rincón sigue cómodo.
"Te amo. Siempre te voy a amar, por eso busco a alguien que se parezca a vos." 
Habremos sido tesis de alguna clase maquiavélica universitaria. 
¿Qué persona querría un eso en su vida?
Un ente, criado en el más profundo miedo.
Nadie, nadie quiere amor basado en excusas.
Nadie tendría que quererlo. 





* Borrador 15 de 22. Año 2008

lunes, 17 de febrero de 2014

El salto de la rana.

¿No tenés miedo? miró asustada. 
Son planes con mucho tiempo, cierto miedo tiene que darte. Continuó.
Bah, a mí me daría miedo, pero claro... estoy sola hace mucho tiempo. 
Me acostumbré, creo, a estar sola.
¡Qué lindo tener a alguien con quién planear algo! Vacaciones, un viaje a la costa, una salida. Que lindo. 
¿Y ya vieron algo? ¿Y el trabajo? ¿Averiguaste bien vos? ¿Es seguro? que quilombo por dios. Yo no podría, admiro que ustedes puedan. 
Animarse a algo así. Sí, hay que admirar.
¿Están ahorrando? Tendrían que ponerse a hacerlo. ¿Lo están haciendo?; la última vez que intenté hacerlo se me rompió la cama. El ahorro se fue a la mierda, igual ya no me alcanza para nada. Si quisiera planear una salida de sábado tendría que pedir prestado a mis viejos. 
29 años y todavía no puedo ahorrar. 
Si estuviese en pareja, ahorrar sería más fácil. Pero sabés lo que tendría que aguantar?! Estoy muy caprichosa, nadie me aguantaría. 
Pero tenés que ceder, dije rápido, en el único espacio que me dió.
Sí, ceder. Suspiró.
Ya no me dan ganas de ceder por nadie. Lo hice por una sola persona y no me animo a hacerlo por nadie más. En realidad, volvería a hacerlo por él solamente; sí, ya sé que me vas a decir. Pero amo a una persona, todavía lo hago, y no entiendo por qué no estamos juntos... la vida a veces... 
Perdió la mirada en la calle. Nos habíamos sentado en esa ventana a propósito. 
Quedé en silencio esperando que el sorbo de café se asentara.
¿Vos creés que lo que siento es insensato?
No, dije firmemente.
Largó una carcajada. Vos me decís eso porque estás peor que yo. ¡Mirate! Haciendo planes a largo plazo, deberían dejar de lado los mambitos y casarse.
Primero tendría que divorciarme, contesté.
Ese chiste me lo sé de memoria, a veces pienso que te conozco desde siempre, pero hacés cosas como estas que me sorprenden. Aunque de vos no me debería sorprender nada; te vas y me lo decís como si nada. Le sacás seriedad al tema. 
¿No tenés miedo? miró asustada.
Son planes con mucho tiempo, cierto miedo tiene que darte. Continuó.


jueves, 9 de enero de 2014

One day...

Hablábamos del por qué del matrimonio.
Del por qué de la necesidad humana de unirse a otra persona.
De poseer al ser amado.
Hablábamos de convivir con camas separadas. Las muchas adhesiones, las pocas prácticas.
Recordábamos capítulos de series, clips de películas.
Las cervezas no parecían terminarse, la charla tampoco amagaba hacerlo.
Compartíamos historias pasadas, nos reíamos de viejas actitudes. Nombrábamos en voz alta cuáles queríamos cambiar, sin intención de realmente hacerlo.
Pensé en mis errores, en mis muchas ganas de, en mis pocas ganas de.
Recordé unas palabras que había leído por ahí.
Y todavía siguen retumbando.






domingo, 5 de enero de 2014

Procesión.

Masturbame, no quiero cojer. Le dije.
Por qué?, preguntó.
No respondí.
Llevaba mucho tiempo pendiente de una voz. Marqué su número una vez más y no respondió. Borré la llamada, borré el número, santigüé una oración: no voy a llamar más.
En eso pensaba mientras alguien me tocaba. Es gracioso lo que mi cabeza recuerda algunas veces.
Sentí unos besos en el cuello, en la cara, en mis pechos. Cerré los ojos.
¿Por qué cerras los ojos? preguntó.
- Porque me gusta.
- ¿Mis besos o cerrar los ojos?
Permanecí en silencio.
Por la sonrisa que tenés en tu cara, tengo que decir que son mis besos, dijo aumentando su ego.
Lo que sea que te haga feliz, respondí mientras giraba la cabeza a un costado.
Seguía tocándome, debía ser algún tipo de procesión para su cuerpo.
Comencé a recordar charlas, besos, promesas, dibujos. Guardé varias imágenes suyas, sonrisas, gestos, gemidos. 
Mi favorita, unas sonrisas seguidas de gemidos incontenibles. Mi cuerpo encima del suyo, mi cuerpo causándole placer. Su boca entreabierta, su aliento en mi cuello, sus manos sosteniendome, sus brazos abrazándome fuertemente. Su transpiración, nuestra transpiración, sus fluidos mezclandose con los míos. 
¿Te siguen gustando mis besos? Escuché su voz entrecortada.
Seguía con los ojos cerrados, mojada por ese recuerdo. Sus manos comenzaron a moverse más rápido, mordió uno de mis pechos y el dolor agigantó otro recuerdo.
Comencé a moverme, tenía el cuerpo caliente, quería más. El cuerpo electrizado y acabé enormidades.
Tranquilicé mi respiración.
Vení, no quiero cojer. Le dije.
Y abrí la puerta de casa, para que se fuera.