Swift

Summertime ñañañaña

Tengo muchos recuerdos felices de vivir en el sol, no puedo negarlo... nací bajo un sol cálido y quiero morir en esa calidez. Recuerdo cuando en el lindo veranito argentino se me ocurrió ir al sur. Vamos, dije. Vamos, me dijeron. Así fue como comencé a buscar ropa de invierno para mis días de verano, por qué? Porque en el sur "hace frío".
La tarde que llegué, veía desde adentro del aeropuerto como los arbolitos que estaban afuera se doblaban del viento. Listo, afuera hay 3°C dije y me abrigué como si estuviera en la Antártida. Pero fui una exagerada, bah... excepto por esa vez que me encontré parada en el medio del Perito Moreno. Pero claro, estaba en un glaciar, cómo pretendo que el glaciar tenga la misma temperatura que una playa en Brasil? Cómo? Mi insolencia no tiene disculpas.
Pero ese tipo de cosas pasan siempre que uno elige un destino distinto al de la temperatura que está sintiendo en el momento. Estás en un hemisferio sur, tenés que ir al norte. En el sur hace frío, en el norte calor. O al revés. Y las cosas se complican, la valija se vuelve un constante, llevo, no, mejor dejo, no pero mejor llevo, no pero es al pedo, lo dejo y cuando te das cuenta, estás en otro pueblo sintiendo algo de calor y diciendo "Sí, tendría que haber traído más ropa de verano".
Y como a las cosas siempre se las tienen que ver con el vaso medio lleno, relajate, mojá los pies y cantá "If you're going to San Francisco, be sure to wear some flowers in your hair"
Claro, también asegurate de tener las flores en el cabello. Porque San Francisco lo vale.









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