Swift

El zorro.

Mi padre siempre fue un hombre de pocas palabras y no muchas sonrisas.

Una mueca quizás, pero no de muchas palabras.
Recuerdo comentarle temas importantes para mi, situaciones que quería que él supiera, situaciones que necesitaba que él las supiese. 
Ustedes quizás tuvieron más conversaciones fluidas con sus padres o tenían un feedback que hoy le es imprescindible en cualquier tipo de relación humana.
Para mi, siempre fue lo mismo. 
Un gesto, los labios hacia un costado (preferentemente el derecho), un esbozo sin contacto visual y el "Bueno" para dar como terminada la conversación.
Ese "bueno" hoy lo tenemos mi hermano y yo. También esa mueca, el evitar mirar al otro, ese esbozo y esas pocas palabras.
Muchas personas no entienden como las pocas palabras de mi viejo no me provocaron querer saber más. Mis discusiones siempre terminaban con un "bueno", y no era el bueno de enojada. No, al contrario. Era y es un bueno de "sí, te escuché".



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