Swift

Pero que pajerito de mierda.

Subo al bondi, me siento al lado de un nene de 10 o 12 años que me sonríe, le devuelvo la sonrisa y así en esa confianza que agarró conmigo en 5 segundos...
- Me gustan tus tetas.
- A mí también.
- En serio, me gustan tus tetas.
- ¿Qué? Pero... qué pajerito de mierda.

Y me cambié de lugar.

Al principio, me pareció gracioso, ocurrente, no sé. No me esperaba nunca que un nene me dijera algo así. Cuando lo repitió, pensé en mis sobrinas, en que este nene si me lo dijo a mí puede decírselo a cualquiera, incluso a ellas si van sentadas en un bondi, subte o comprando un chupetín.

Me miró un par de veces durante el trayecto que tenía hasta Plaza Italia, pensé varias veces en ir a hablarle sobre la importancia del respeto hacia una mujer pero seguía viendo esa mirada libidinosa las seis veces que juntamos miradas y por alguna razón pensé que iba a "perder tiempo".

Hoy, mientras tomo mate y charlo con mi compañera sobre el casamiento hermoso al que asistí, me arrepiento de no haber ido a hablar, de comentarle por qué no va a coger nunca si sigue creyendo que diciendo "me gustan tus tetas" una chica va a decirle "oh, tócalas, te gustarán aún más".

A la vez, también pienso qué mensaje está recibiendo este pibe por parte de la sociedad, qué mensaje recibió por parte mía al simplemente irme a otro asiento y una vez más, me arrepiento de haberme cambiado de lugar en vez de charlar con él sobre el significado de sus palabras.




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